Hablamos con Yander Zamora, autor de la ya famosa instantánea del avión de Obama llegando a La Habana
Siempre hay muchas fotos, pero con el tiempo suele ser una imagen la que acaba simbolizando los grandes acontecimientos históricos. Y la llegada de un presidente de Estados Unidos a Cuba más de 80 años después y tras décadas de bloqueo económico y relaciones más que tensas es uno de esos momentos llamados a pasar a los libros de historia. ¿Y qué imagen ilustrará este momento? Tal vez haya que esperar unos años para saberlo, pero si se pregunta a fotógrafos y editores gráficos, seguramente no duden demasiado: la fotografía del Air Force One acercándose al aeropuerto de La Habana.
El enorme avión cruzando frente a una modesta carretera llena de coches –carros, que dicen por allá- con muchos años de historia y los vecinos observando con curiosidad el momento. La llegada del líder del mundo a una pequeña isla que, a solo 90 millas de la gran potencia, ha sobrevivido a guerras frías, crisis de misiles, deshielos soviéticos…

“No voy a renunciar al crédito de una de mis mejores fotos”, nos confiesa desde La Habana, justo después de cubrir el concierto de The Rolling Stones en la isla. Era la foto que tenía en la cabeza, asegura, pero reconoce que jamás imaginó que tuviera tanta repercusión.
Barria fue el primero en contar la historia de la instantánea a través de su cuenta de Facebook. Un relato que Zamora nos confirma. Ante la imposibilidad de acercarse a la comitiva presidencial por cuestiones de seguridad, optó por acercarse a las inmediaciones del aeropuerto para esperar allí la llegada del avión y ya con la foto pensada, aunque en el último instante la escena mejorara: “La suerte quiso que casi en el momento de las fotos pararan los autos antiguos que tanto caracterizan a la isla.”
El modesto equipo usado para la foto es también parte de una historia perfecta para repasar en las escuelas de fotografía o curar a los que creen que hace falta una gran cámara para hacer una gran foto. Una Nikon D7000 de segunda mano (“con problemas en los contactos de la óptica, aunque se portó de maravilla durante la visita de Obama”, matiza el fotógrafo) y un sencillo zoom de 18-70 milímetros “prestado y con problemas de enfoque”.
“Durante la espera, sentado en una esquina esperando a que pasara el avión presidencial, cruzaba los dedos para que se portara y pudiera lograr la foto pensada”, rememora Zamora. Y se portó. Con la ayuda de los vecinos que también aparecen en la toma y que, según nos cuenta, le avisaron cuando llegaba el avión porque desde su posición tenían mejor visibilidad.
“Lo más destacable es que Yander posee un gran talento y disciplina, y eso es lo que le llevó a pensar la foto y elegir el lugar preciso”, explicaba Orlando Barria tras haber compartido unas Bucanero –una de las cervezas más populares en Cuba- y haber charlado de revolución y resolución con su compañero. Una imagen sencilla de un fotógrafo sencillo, hecha con un equipo sencillo. Todo es tan sencillo –relata- que incluso se distribuyó inicialmente sin firmar.
Pero ahora ya sabemos que ese stringer llamado Alberto Reyes es en realidad Yander Zamora. Un fotógrafo del que seguramente oiremos hablar, capaz de hacer que su foto sea la foto –con mayúsculas- en medio de un gran despliegue de medios y de grandes nombres de la fotografía.
Si esto fuera una historia política y no fotográfica, podríamos decir que el ingenio cubano ganó frente al poderoso vecino del norte.


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